Desde el preciso momento en el que estas líneas se materializan, mi cuerpo -como ente material y pensante- se declara libre de miedos, fobias, prejuicios, vergüenzas, quediranes y demás infecciones de nuestro desgraciado mundo. A partir de entonces, el brazo armado de los gobiernos opresores no causarán más que asco en mis entrañas y el resto de inútiles sensaciones antes mencionadas -que no son más que una extensión del miedo en sí mismo- no delimitarán ni un sólo milímetro lo azaroso del camino que es mi vida. El resto de situaciones o personas que intenten influir miedo en lo intrínseco de mi alma serán también castigados impúnemente con la efectiva arma que es la ignorancia.
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sábado, 23 de febrero de 2013
Me declaro libre de miedos
Me declaro libre de miedos.
viernes, 26 de octubre de 2012
Noche sin luz
Buenas noches a todos. Son las diez y
cuarenta y tres minutos de la noche en un piso cualquiera de
cualquier lugar. Se ha ido la luz en toda la zona y parece que
tardará en volver.
El único halo de luz que entra por mis
retinas es el de las farolas anaranjadas de la calle, una vela
minúscula de esas que se usan para decorar los catálogos de Ikea
y la luz de la pantalla de mi portátil, al cual le quedan
algo más de dos horas de batería (que luego serán más porque he
desactivado el wifi y se supone que tiene que aguantar). Como
exjugador de Cluedo que soy
puedo asegurar y aseguro que la chica a la que le expropio Internet
–te queremos Marta– es del mismo bloque que un humilde
juntaletras porque no aparece la señal. Suena de fondo algo de Nada
Surf que no hace más que
consumir batería y darle sintonía a esta noche especial. Y digo
especial sin ánimo de querer ser un bohemio de la vida. Pero es
cierto que estas situaciones de incomunicación, sin tele ni radio ni
nada que se le parezca, le dan un puntillo de extraordinariedad a la
vida rutinaria que llevamos. Al menos la mía. Desde luego esta forma
de esperar a la Muerte es digna de probar, al menos durante un día.
Desde que entré
por la puerta hace una horilla larga he intentado llevar una vida
normal en la anormalidad. Esto me hace reflexionar sobre la poca
adaptabilidad que tenemos cuando queremos a toda costa imitar el día
a día en las situaciones excepcionales que se nos presentan. Aunque
es cierto que tenía que ir al baño como loco y eso no hay situación
excepcional que lo cambie. Ese momento con el móvil en la boca
intentando iluminar la oscuridad absoluta, apuntando con el cañón
de vida a la nada y lanzandote a la aventura del desahogo a plena
sombra de la noche no tiene precio. Creo –mañana lo comprobaremos–
que he dejado el pabellón bien alto cuando, tras unas milésimas de
suspense, he oído como las lágrimas del desecho humano producían,
a su impacto con la calma del agua que reposa en el fondo de la
garganta del señor Roca, el sonido inconfundible de la victoria en
el tiro con pis que es, al fin y al cabo, esta cosa que llamamos
vida.
Tras
ese nada desdeñable triunfo me propuse el aún más difícil
todavía: Cocinar a la penumbra de los fogones y de los ya mi
inseparables amigos la luz de la vela-denigrante y la minipantallita
del minigalaxy. Casualidades -o causalidades- de la vida había
cacharros sin fregar. Y sí, han acertado, ahí fui yo. ¡Al lío!
–me dije–, sin un atisbo de terror en la mirada, como cuando el
gran Baughner, Baugner, Bahugner o como diablos se llame, saltó al
vacío desde el más vacío todavía que es la estratosfera. Con el móvil entre los
dientes y la velita alumbrando los dioses saben a qué cogí el
estropajo y el Fairy marca
Día y me puse manos a
la obra. Lo malo de fregar a oscuras es que puedes dejarte alguna
parte del cacharro en cuestión sin fregar. Lo bueno es que no te
darás cuenta. Después de ese incansable baile de estropajazos me
lancé al noble arte de la cocina estudiantil (también conocida como
“Pasta, fritura y no tocar la verdura”). Puse agua a hervir,
aceite a calentar y pasé los minutos pensando qué cocinar. Bueno,
miento; pensando más bien en por qué cocino siempre lo mismo. Saqué
el cartón de sanjacobos que tenía abierto con dos unidades en el
interior y las cinco salchichas que me quedaban de otro paquete en
similares condiciones mientras me planteaba cuanto durarían los
tuppers de mi señora madre descongelándose en el esta noche mal
llamado 'congelador'. Me hice también con lo que quedaba de una
bolsa de macarrones –todo marca Día–
que por entonces, a la luz de la oscuridad, parecían pocos y que
luego, al cobijo de mis intestinos, resultaron excedentes.
Tarea
fácil fue volcar los macarrones en el cazo pero mucho más complejo
fue la aventura sartenil. Por aquel entonces no recordaba el tamaño
minúscula de ésta y, echao p'alante de
mí, dispuse de sendos sanjacobos y manita de salchichas y los lancé
-¡que estoy mu loco!-
todos a la vez a la piscina aceitosa que era aquella escultura de
teflón taiwanés. Imaginen el espectáculo posterior haciendo hueco
a toda esa masa graseril en unos pocos centímetros cúbicos. Después
de separar un par de peleas entre salchichas y sanjacobos –las
primeras, pequeñitas pero matonas, iban dominando el terreno– que
intentaban ocupar el mismo lugar opté por expulsar a las salchichas
de la alberca allí formada. Medida dictatorial, sí, pero que la
situación requería. Espero que no se cebe en unos años la
oposición política con mi equipo de gobierno por esta decisión de
carácter urgente que exigía, qué sino, medidas urgentes. Con la
pasta pastando y los sanjacobos sanjacobeando me
puse a bailar el chiqui-chiqui
me senté a esperar.
Terminó primero la pasta -cosa extraña pues suele tardar más.
Tendría miedo a la oscuridad y se ablandó con
facilidad, qué sé yo- y la revolqué en el mismo cazo previo
escurrimiento sobre un bote de tomate de cartón –marca Día
o muerte– ya precipitado. Tras
una serie de bailes de cucharón terminé por crear la ya
especialidad de la casa y que, junto a la fritanga, completó mi menú
nocturno –de digestión ligerita– que recién terminé de comer.
Fue
entonces, cuando contemplaba los restos de comida que no logré
acabar, el momento en el que me dispuse a filosofear sobre ésta
nuestra sociedad moderna. Resulta difícil encontrar momentos de
absoluta calma, sin contacto con nada ni nadie, en estos nuestros
días. Estoy seguro que si hubiese electricidad por mis cables y wifi
de mi inestimable Marta –te adoramos Marta– conectándome al
mundo no estaría yo aquí ejerciendo el noble arte de la pulsión
tecladil por el mero hecho de escribir. Por amor a la escritura.
Escribir por escribir. Ya no se lleva. Y les aseguro también, a
riesgo de traerme la desgracia hacia mi persona, que si los
desgraciados
hijos de puta de Endesa
devolviesen los vatios a ésta nuestra morada yo dejaría de escribir
ante la avalancha de comunicación que llegaría a mi. Me pondría a
responder con guasa algunos whatsapps y sustituiría la música
armoniosa de Nada Surf
por las voces ya familiares de nuestros queridos vecinos de Desengaño
21. Gracias a los dioses –a los tuyos me refiero, que yo no tengo–
esto no sucede. Los malnacidos
mamones de Endesa
siguen a lo suyo y yo a la escritura, que es lo mío. No lo digo
porque se me de especialmente bien sino porque es uno de mis mayores
placeres después de hablar por Whatsapp y ver Aquí no hay
quién viva.
Y me
lamento –ya en serio– de esta sociedad que estamos creando entre
todos. Tenemos que estar continuamente comunicados. Y, lejos de
sentirnos satisfechos con hacerlo con nuestros seres queridos o
cercanos, queremos hacerlo con cuanta más gente mejor. Por eso no es
de extrañar en nuestros días ver gente que quiere cada vez más y
más seguidores en Twitter para decirles cuando se levantan, que han
desayunado o de qué tamaño era el truño que se ha merendado
nuestro estimable amigo Roca.
Tweets de la talla de “Con @tusmuertos de shopping” o “Cagando,
vuelvo en cinco minutos #TwitterOffdeJuver” son tendencia en
nuestras vidas. ¿Qué demonios pretenden con eso? ¿Que le haga un
retuit? ¿Un fav? ¿Una lista en la que incluya a gente que justifica
el porqué el aborto debe no sólo estar permitido sino también
estar subvencionado? Estamos llegando a unos extremos que parecen no
tener fin. La 'sociedad de la información' la llaman. La 'sociedad
GameOver-InsertCoin' la llamo yo.
Reclamo desde estas
líneas, ya para acabar, un poco más de filosofía. Un poco más de
literatura. Un poco más de pasión. Un poco más de vida ya que, al
fin y al cabo, a eso que ustedes viven no se le puede llamar vida.
Llámenle como quieran pero les ruego no le llamen vida. Respeten ese
término para quienes queremos –aunque nos cueste conseguir– un
poco de placer y felicidad inmaterial en estos años que nos da el
universo donde, en una libertad más que relativa si no cuestionable,
podamos errar una y otra vez hasta llegar a la muerte.
Ahora les dejo que,
aunque me queda un 21% de batería (media horilla), tengo que ir a
cagar.
Buenas noches a
todos.
26
de octubre de 2012 a las 00:23 de la noche.
viernes, 17 de agosto de 2012
El sentido de la vida
Creo que he descubierto el sentido de la vida.
El sentido de la vida es la gente, la sociedad. El individuo como tal no existe sin la existencia de otros. ¿Cuánto creen que duraría alguien solo en el mundo, con la total certeza de que nadie vive para vivir su vida junto a él? ¿Cuánto creen que tardaría en meterse en una bañera con agua caliente, coger una navaja y perforar las venas de su muñeca de una forma suficientemente lenta como para sentir el placer del momento? La grandeza del ser humano reside en la capacidad que éste tiene de aferrarse a la vida en las situaciones más adversas pensando que, si sobrevive, habrá alguien esperándole. Tengan la total seguridad de que si encuentran a un hombre solitario en el desierto, defendiéndose como puede de una tormenta de arena, sin agua y sin comida y sin nada ni nadie, tratará de sobrevivir por la única razón de que está deseoso de encontrarse a ése alguien si alcanzare la paz, y que, si logra sobrevivir, será por el mero hecho de que en su mente destellaba una imagen, o unas cuantas, de quién o quienes él esperaba ver en ésa soñada paz y tranquilidad.
Pese a que nos encontramos en un mundo altamente consumista tenga por seguro que las riquezas no son nada sin nadie, o más bien, no son nada en comparación a las vidas humanas que nos hacen compañía. Nadie sería tan desdichado como para tratar de sobrevivir en un mundo vacío de iguales, aunque tuviera todas las riquezas en su poder. Y créanme que todos los que se esfuerzan por generar riquezas, aún anteponiéndolas a las personas, lo hacen porque existe una razón humana detrás. Aunque ésta razón no sea más que la de generar envidias y rencores al mundo en el que vive.
Así pues, no olviden el sentido de la vida, no olviden que sí, tienen que anteponer sus propios intereses a los del resto, pues sino recibirán muchos desengaños; pero en el momento en el que alguien haga algo por ti, mata por él o ella aunque te vaya la vida en ello.
jueves, 26 de julio de 2012
No abandonen a Grecia
Por favor, no abandonen a Grecia. No abandonen a su gente, a los niños, a los ancianos. No abandonen a quienes buscan trabajo sin encontrarlo, a quienes lloran a escondidas y se secan las lágrimas para demostrar entereza ante los suyos. No abandonen al que lleva trabajando decenas de años y lo ha perdido todo. A quién lleva estudiando desde que tiene uso de conciencia y ahora no encuentra su lugar en el mundo. No abandonen al que sí que se levanta para trabajar; para trabajar horas y horas por un sueldo tercermundista.
No miren para otro lado. Les han obligado a eliminar su futuro para hacerse cargo de una deuda de la que el pueblo llano poca o nada de culpa tiene. Han asumido los recortes, han asumido el final anticipado de sus vidas cuando no podían más. Los suicidios se han multiplicado y aún hay quienes tienen esperanzas. Háganlo por ellos. Les asustaron en las elecciones, les dijeron que el partido de izquierdas, por entonces uno de los favoritos, iba a abandonar el euro cuando eso era mentira. Consiguieron su objetivo y la derecha gobierna. Y pocas semanas después deciden dejarlos en mano de los dioses...de Zeus, Hestia, Hades y otros tantos entes olímpicos. No sean los verdugos de tantas y tantas personas. Piensen en el ser humano que hay detrás de las cifras. No los maten, levanten su sentencia y aparten el dedo del gatillo.
Por favor, no abandonen a Grecia.
sábado, 9 de junio de 2012
Me declaro autosuficiente
Me declaro autosuficiente.
A partir de ahora seré yo quién marque mis horarios. Seré yo quién diga lo que queda y no queda bien con mis orejas. Seré yo quién decida comerse el mundo por la mañana o por la tarde. Yo, yo y solamente yo decidiré qué hacer con los cinco minutos que paso en la cama –entre que suena el despertador y me incorporo- en ése tan poco placentero estado de trance. Decidiré entre cerrar un ojo o los dos. Yo, nadie más, elegirá que camino incorrecto voy a tomar en el próximo cruce. Juro ante vuestros dioses; impotentes, capados, inverosímiles y egoístas; que el día de hoy será el último en el que tú, gran empresa multinacional; tú, familiar entrometido; tú, amigo sinvergüenza; tú, arpía; tú, seas quien seas, te reirás ante mis hocicos por mi vulnerable escudo-para-siempre.
Me declaro autosuficiente y, lo que es más, me declaro autosuficiente para siempre. Desde ya. Ya.
Eso sí, si se me olvida, espero que me lo recordéis. Pero sólo eso.
viernes, 1 de junio de 2012
Nos quieren callar
En Honduras los estudiantes luchan por democratizar la universidad. Muchos estudiantes detenidos, algunos, asesinados. En Brasil los profesores lideran las protestas universitarias con 50 universidades en parón desde el 17 de mayo. En Canadá llevan 3 meses parados, 700 detenidos en una sola noche hace algunos días. Por Chile no se andan con tonterías y vuelven, un año más, a tomar las calles por la enseñanza pública. En España Sevilla ha parado y otras universidades, estoy seguro, se sumarán al parón.
¿Por qué en pleno siglo XXI cuesta tanto que estas noticias vuelen por el globo? ¿Por qué no nos enteramos ni de la mitad de la mitad de lo que ocurre en el mundo?
La censura de dos cuentas** de Twitter que seguían la actualidad del parón de Sevilla es una respuesta que no necesita mayor explicación. Que la noticia de la señora que puso a su hija Inem de nombre haya sido emitida una y mil veces en televisión es otra respuesta. En la era de la información las altas esferas del poder manejan, a su antojo, las noticias; las crean, las emiten, las promueven. Y ellos también las censuran. Internet es el mayor arma antidictatorial que existe y éste comienza a ser controlado a pasos agigantados.
**(Edito 4 de junio. Ya son 7 u 8 las cuentas de Twitter censuradas, he perdido la cuenta.)
La censura de dos cuentas** de Twitter que seguían la actualidad del parón de Sevilla es una respuesta que no necesita mayor explicación. Que la noticia de la señora que puso a su hija Inem de nombre haya sido emitida una y mil veces en televisión es otra respuesta. En la era de la información las altas esferas del poder manejan, a su antojo, las noticias; las crean, las emiten, las promueven. Y ellos también las censuran. Internet es el mayor arma antidictatorial que existe y éste comienza a ser controlado a pasos agigantados.
**(Edito 4 de junio. Ya son 7 u 8 las cuentas de Twitter censuradas, he perdido la cuenta.)
Pero la mayor preocupación de los luchadores de nuestros días no ha de ser esta (in)comunicación. Los derechos se consiguen, se pelean, en la calle. Como se ha hecho siempre. Y eso nos han intentado demostrar los mineros españoles que se han desplazado hasta Madrid. Al fin y al cabo la calle es donde se expresan los ciudadanos. Los ciudadanos que no andan dormidos frente a las múltiples pantallas de nueva generación quejándose sin levantar la vista de los píxeles sobre el mundo que les rodea, por el cual no han luchado y, parece, no van a luchar nunca.
Pero detrás de esta ola de acomodamiento, detrás de esta sociedad hueca, fría y distante, están las excepciones. Las excepciones son los jóvenes que se han abrochado las zapatillas y han desabrochado el cerebro para luchar, ahora sí, por lo suyo, por su presente y su futuro. Son miles los jóvenes y no-tan-jóvenes que han apagado las pantallas y han encendido la bombilla que hay sobre sus cabezas. Países enteros comienzan a levantarse. Un nuevo mundo está naciendo y ellos, los medios de comunicación de masas controlados por el poder, no nos lo quieren mostrar.
Pero se lo vamos a enseñar:
Aquí estamos y aquí seguimos.
Y no nos paran.
martes, 24 de abril de 2012
Me gusta España
Entiéndame; no me gustan los políticos, ni los banqueros, ni los empresarios en general. No me gusta la gente que se queja mientras se rasca la barriga, los estudiantes que critican los recortes y sólo salen a la calle para beber, no me gustan esos obreros que aceptan con sumisa facilidad que sus hijos vayan a un futuro peor. No me gustan quienes intentan estafar a hacienda, quienes fingen enfermedades para coger la baja y tirarse unas buenas vacaciones o montar aires acondicionados. No me gustan quienes viven por y para la vida de otros sin mirar la suya propia, la que es real, ni tampoco me gustan quienes toman la plaza cuando su equipo favorito de su deporte favorito hace algo supuestamente meritorio. No me gusta esos trabajadores que traicionan a sus compañeros a cambio de un mal llamado sueldo, ni me gustan esos estudiantes que hacen lo mismo incluso cuando no hay dinero de por medio. No me gusta nada que las mujeres desempeñen, con la cabeza baja, el puesto de ama de casa y luego se vayan a limpiar escaleras con un marido depresivo y en paro en el sofá. No me gusta la España del Sálvame, del Gran Hermano, de los granjeros buscones, la España de quienes venden su vida y la de los que le rodean a cambio de dinero. No me gusta quienes, lejos de ejercer conciencia crítica, aceptan a mansalva cuanta manipulación les llegue, cuanta información procesada caiga en sus manos, sin más objeción que el nombre del medio que la redacta. No me gusta la España del viejo criticón, de ese anciano o anciana que mira a la juventud con desdén cuando estos salen de los carriles marcados por quienes controlan la manada borrega; ni tampoco me gustan esos jóvenes que tratan a sus mayores con menosprecio, pensando que sobran ya de este mundo maltrecho que le han legado y quieren cambiar sin esfuerzo ni sabiduría. No me gustan las mujeres que se pasan horas ante el espejo, retocando su preciosa e imperfecta piel para convertirla en una extensa pared enyesada que recuerda a cualquier cosa menos a cualquier mujer. No me gusta la España de quienes ven arte en la muerte, ni de quienes se aprovechan de ello para hacer política o dinero; o las dos a la vez. No me gustan estos adultos acomodados –aburguesados como me gusta llamarles– que, recibiendo un mundo mejor de sus abuelos, van a ofrecer a sus hijos uno bastante peor, uno basado en la codicia y el dinero.
Pero me gustan los que piensan, los que leen, los que charlan con cualquiera. Me gustan quienes salen a la calle para algo más que ir de copas. Me gustan, me gustan mucho quienes no se callan. Quienes trabajan por los demás antes que por sí mismos. Quienes ofrecen la mano y el brazo. Estos me gustan mucho. Me gustan quienes defienden su futuro a capa y espada. Me gustan quienes regalan amor. Me gusta el trabajador que se juega su pan por el bien común. Me gusta el periodismo libre, crítico, el periodismo para el pueblo. Me gustan los estudiantes que agarran sus libros, su futuro, y no lo sueltan aunque porras golpeen sus manos. Me gusta el futuro que proponen mentes soñadoras. Me gusta –créeme que me gusta– quienes escriben, quienes cuestionan lo ya escrito, quienes se plantan delante de cualquier intelectual y le cuestionan la vida misma. Quienes defienden sus ideas como si les fuera la vida en ello, estos son de mis favoritos. Adoro a los que regalan por regalar. A los que regalan cualquier día del año que no sea especial. Quienes regalan algo inmaterial. Quienes regalan besos, abrazos, amor.
Me gustan las mujeres que salen de la casa y luchan en la calle. Estas que sueltan la fregona, se sacuden el polvo y cierran el bote de lejía son las mujeres perfectas. Mujeres con arrugas de mujer, con ímpetu de mujer, con ganas de ser mujer de verdad y no una burda plastificación. Esas mujeres que bañan sus pómulos con lágrimas de firmeza, que alzan ideales y cierran el puño. Que pelean con tanta persistencia que cualquier anacrónico machista se llevaría las manos a la garganta de la sorpresa ante tal espectáculo. Estas mujeres me encantan. Y me encantan esos mayores que después de haber luchado un futuro mejor para sus hijos, y viendo como estos no son capaces de hacer nada por los suyos propios, se lanzan de nuevo a las calles, sin signos de agotamiento, para luchar también por el futuro de sus nietos. Estos mayores cuya energía es envidiada por más de un jovenzuelo acomodado en la infelicidad y en sus mundos fantasiosos, virtuales e irreales. Jóvenes que esconden sus complejos en realidades virtuales, que encuentran una felicidad vacía en su mundo de ceros y unos; jóvenes y no tan jóvenes que ya ignoran al mundo, a cuantos viven en él y a cuantos lo padecen. Jóvenes que no salen a la calle cuando hay que salir porque la temen. Me gustan los trabajadores que se levantan día tras día a trabajar, a buscar trabajo si no lo tienen, a crear trabajo si pueden. Me gustan mucho los trabajadores.
Y me gustan las personas con un cerebro entre parietal y parietal. Con ganas de pensar, de leer, de admirar el arte. Con ganas de cambiar el mundo.
Me gustas tú.
miércoles, 4 de abril de 2012
"Los recortes son necesarios".
Los recortes son necesarios ¿no? Veamos...:
1.- En general, si recortan, baja el consumo, todos perdemos. Si yo pierdo mi empleo, no consumo en tu tienda. Nos afecta a todos. La reforma laboral destruye empleo por lo tanto, no favorece la economía.
2.- Recortando no se crea empleo, y sin empleo la economía no mejora. Recortar no sirve si ese dinero no se usa para crear empleo. Y no se está usando.
3.- Si recortan en investigación, ¿cómo progresa un país? Los que ganan dinero son los que inventan móviles, no los que los construyen. Y en construirlos no podemos competir con países asiáticos, por ejemplo. Quién invierte en educación, en I+D, apoya a la ciencia y a los científicos... está garantizándose un futuro de bienestar. Si se invierte en ladrillo acabamos como ahora. Si no se invierte en ciencia volveremos todos a construir viviendas que quedarán vacías.
4.- Si me bajan el sueldo, baja mi capacidad adquisitiva. Como en el punto uno. Yo gano menos y consumo menos. El de la tienda de la esquina vende menos, también gana menos y por lo tanto también consume menos. Si consumimos menos se recauda menos en impuestos.
5.- Si suben los impuestos, baja mi capacidad adquisitiva. Igual que en el punto 4. Si con esos impuestos salvaguardaran el futuro de la educación, la sanidad, las pensiones...Perfecto. Impuestos para rescatar a los bancos –culpables de la crisis– no, gracias. Los bancos reciben dinero y no dan créditos, préstamos. El consumo no se relanza y volvemos a lo de antes. Lo mismo ocurre con la factura de la luz y el gas.
6.- Si aumentan la edad de jubilación, los jóvenes tardan más en ocupar esos trabajos. Más paro juvenil. Menos adquisición de estos. Luego los jóvenes se van de España y perdemos a nuestro mayor potencial, a los más preparados. Además, padres de familia (con padres me refiero a hombres y mujeres, que se os ve venir) que no tienen empleo no pueden acceder a uno para mantener a los suyos.
7.- Por supuesto, si recortan las pensiones, baja el consumo. ¿Quién va a tunear su taca-taca ahora?¿Con quién van a hablar los jubilados alemanes si no es con los jubilados españoles en sus vacaciones playeras?
8.- Recortes en educación. Sigan fabricando mentes vacías que no tengan capacidad de indignarse, que así parece que les va bien ¿eh? El pueblo manso y vosotros tranquilos. ¡¡La educación es garantía de progreso!!
2.- Recortando no se crea empleo, y sin empleo la economía no mejora. Recortar no sirve si ese dinero no se usa para crear empleo. Y no se está usando.
3.- Si recortan en investigación, ¿cómo progresa un país? Los que ganan dinero son los que inventan móviles, no los que los construyen. Y en construirlos no podemos competir con países asiáticos, por ejemplo. Quién invierte en educación, en I+D, apoya a la ciencia y a los científicos... está garantizándose un futuro de bienestar. Si se invierte en ladrillo acabamos como ahora. Si no se invierte en ciencia volveremos todos a construir viviendas que quedarán vacías.
4.- Si me bajan el sueldo, baja mi capacidad adquisitiva. Como en el punto uno. Yo gano menos y consumo menos. El de la tienda de la esquina vende menos, también gana menos y por lo tanto también consume menos. Si consumimos menos se recauda menos en impuestos.
5.- Si suben los impuestos, baja mi capacidad adquisitiva. Igual que en el punto 4. Si con esos impuestos salvaguardaran el futuro de la educación, la sanidad, las pensiones...Perfecto. Impuestos para rescatar a los bancos –culpables de la crisis– no, gracias. Los bancos reciben dinero y no dan créditos, préstamos. El consumo no se relanza y volvemos a lo de antes. Lo mismo ocurre con la factura de la luz y el gas.
6.- Si aumentan la edad de jubilación, los jóvenes tardan más en ocupar esos trabajos. Más paro juvenil. Menos adquisición de estos. Luego los jóvenes se van de España y perdemos a nuestro mayor potencial, a los más preparados. Además, padres de familia (con padres me refiero a hombres y mujeres, que se os ve venir) que no tienen empleo no pueden acceder a uno para mantener a los suyos.
7.- Por supuesto, si recortan las pensiones, baja el consumo. ¿Quién va a tunear su taca-taca ahora?¿Con quién van a hablar los jubilados alemanes si no es con los jubilados españoles en sus vacaciones playeras?
8.- Recortes en educación. Sigan fabricando mentes vacías que no tengan capacidad de indignarse, que así parece que les va bien ¿eh? El pueblo manso y vosotros tranquilos. ¡¡La educación es garantía de progreso!!
9.- Para un recorte necesario de verdad que ejecutan, lo hacen de una forma ridícula que indigna a las masas. Sí, me refiero al recorte a la Casa Real. ¡¡Un 2%!! ¡Han recortado DIEZ VECES MÁS en educación! Si es una broma es de muy mal gusto.
10.- Recorte rotundo con el presupuesto de la Ley de Dependencia que pasa de 283 millones a 0 euros. Se gasta mucho más en la Iglesia para que estos adoren a sus dioses (¡uy perdón! Dios sólo hay uno) y se reduce a CERO las ayudas a los familiares y cuidadores de dependientes. Muy lógico todo.
¿Qué medidas se podrían tomar para mejorar la economía?
1.- Conciliación laboral. Con una jornada más reducida y productiva la población tendría más tiempo para realizar otras actividades como apuntarse al gimnasio, aprender idiomas en una academia... Actividades que relancen la economía.
2.- Reducir el gasto militar. Manteniendo la inversión en gastos militares comentan que sirve para que haya empleo. Sí, claro. Los millones y millones que cuestan los buques de guerra se podrían invertir en buscar otras formas de crear empleo, donde prime el progreso, las nuevas tecnologías, en detrimento de gastos militares que sólo sirven para la guerra. ¿Tiene alguna productividad invertir en armas, en aviones o bélicos? ¿Cuántas amenazas militares tiene España actualmente? ¿Pasaremos algún día de comprar móviles, ordenadores, maquinaria para industria...a venderla? Los países no progresan con gastos militares. Progresan con ciencia y nuevas tecnologías. Además, para todo el dinero que se gasta en armamento no se da tanto empleo como podría parecer. Un barco cuesta muchos millones fabricarlo y no tantos trabajadores son necesarios en proporción.
3.- Recortar a la Iglesia. ¿Problema? Si recortan a la Iglesia, hay menos pasos de Semana Santa, y todo el mundo sabe que estos son necesarios para...y esto otro...Bueno, da igual. No tenemos que pensar que ocurre si recortan a la Iglesia porque no lo hacen. Menos mal que el Estado es aconfesional ¿eh? Dejen de mentir y hablen claro. En primer lugar, el dinero de la casilla que muchos marcan no es dinero de ellos, es dinero público que ellos deciden destinar a una organización privada que nada tiene que ver –o que no debería tener– con un Estado aconfesional. Cuando marcas la X en la casilla de la Iglesia lo haces para mantener su estructura, desde las parroquias, diócesis... hasta la Conferencia Episcopal. No tengo nada en contra de las actividades que allí se realicen, pero son actividades privadas. Y como tales, deben ser sustentadas por sus seguidores. Cuando marcas la X para fines sociales es cuando ONGs (entre ellas Cáritas, Manos Unidas...) recibe dinero. Y en segundo lugar, vuelvo a repetir, el Estado no tiene que hacerse responsable de ninguna religión pues todas son iguales sobre el papel. Y seguro que no todas tienen estos privilegios, incluyendo los ateos.
4.- Recorten de verdad a la Casa Real. ¿Nadie se habrá creído eso de que nos cuesta apenas 8 milloncejos verdad? A esos millones de nada hay que sumar el presupuesto de 25 millones que nos han mostrado además de unos 34 millones en conservación de palacios y jardines, junto a coches oficiales (cientos de ellos), seguridad, Guardia Real...otros tantos millones que se desvían a partidas de los ministerios (como el de Interior, Defensa, Hacienda...) pero que están ahí. No voy a fijar una cifra pero desde luego son mucho millones que podrían invertirse, qué se yo, en becas para estudiantes. Por ejemplo.
5.- Perseguir el fraude fiscal. Perseguirlo, no perdonarlo. Hay mucho dinero perdido, mucho caradura que no paga impuestos. Según Vicenç Navarro (aquí) hay 90.000 millones de euros por ahí perdidos, en un 72% perteneciente a las grandes fortunas. ¡¡NOVENTA MIL MILLONES DE EUROS!! ¡Les han quitado 283 millones a las personas dependientes! Eso es 318.021.201 de veces lo que gastaban en la Ley de Dependencia. Perseguir a las grandes fortunas no, quitarle ayuda a dependientes sí. Fantástico.
6.- Legalizar drogas blandas, prostitución... Nos guste o no, estos negocios van a seguir en nuestra España querida. Podríamos, de un plumazo, recaudar impuestos que ahora ni se huelen, quitarnos a las mafias de encima, controlar estas actividades (la mierda que le meten a la droga, explotaciones...) y así matamos una bandada de pájaros de un tiro.
7.- Eliminar el Senado o, al menos, darle alguna función. Aquí no hay nada que decir.
8.- Eliminar Diputaciones o darle alguna función. La presidenta de la Diputación de León tiene 12 cargos (al menos) a sus espaldas (aquí) . Esto es de chiste. Si no sirve, fuera. Que se lleva muchos millones.
9.- Recortar sueldos, dietas... a políticos. Fuera ya tanto privilegio. La crisis le afecta a toda España menos a ellos. Nuestros sueldos bajan, los suyos se congelan. ¡Austeridad para todos señores!
10.- Suban los impuestos a la gente que tenga dinero, no al trabajador que apenas puede mantener a su familia. Véanse las SICAV, que tributan al 1%. Un rico al que le suban los impuestos no va a perder su casa ni va a ver como peligra su alimentación. Además, aquí hay otros nuevos impuestos que estaría bien revisar.
La próxima vez que destinen dinero para luchar contra la crisis (véase Plan-E) háganlo con cabeza. En frente de mi casa cambiaron la acera tres veces en poquísimo tiempo. Cabeza señores, cabeza.
Y si son capitalistas y basan su economía en el consumo, no sean tan torpes, por favor. Si están de acuerdo en que basar la economía de un país (y la economía mundial en general) en el consumo es absurdo y peligroso, acaben con este sistema. Pero no condenen a los ciudadanos por su ineptitud. Gracias.
(Y gracias también a @SanRdP y a @malestarmadrid por su ayuda)
(Y gracias también a @SanRdP y a @malestarmadrid por su ayuda)
martes, 3 de abril de 2012
"Lo primero, el empleo"
Cosas que ha hecho el PP:
-Quitarle el nombre de Rafael Alberti a un teatro
-Subir los impuestos*
-Reforma laboral para abaratar el despido
-Perdonar el fraude
-Recortar en educación
-...y en sanidad
-Permitir anuncios como el de Loewe o el del IES Antonio Mendoza**
-Cambiar la ley del aborto
-Condenar a Garzón y dejar libre a Camps***
-Azotar jóvenes estudiantes
-Debate sobre regular huelgas
-...sobre nombrar la tauromaquia patrimonio histórico
-Juicios a copago
-Revisar la cadena perpétua
-Eliminación de educación para la ciudadania
*De los impuestos no hablamos porque la imagen habla por sí sola.
**¿Dónde está la censura cuando se necesita?
***Vale, aquí me he equivocado. Todos sabemos que el poder Judicial es independiJAJAJAJAJAJA.
martes, 28 de febrero de 2012
¿Feliz día de Andalucía?
28 de febrero, día de Andalucía. La Andalucía de más de un millón de parados. La Andalucía de las bodas nobles, de hijas predilectas que avergüenzan hasta al último jornalero. La Andalucía de los tópicos del baile, del flamenco, del carnaval. Tópicos que son cultura hasta que se usan como arma ante la propia Andalucía. La Andalucía del otro tópico, el de la vaguez, el de la siesta, el de vivir del paro y del cuento, de las subvenciones y el PER. Tópicos que no nos hacen bien. La Andalucía que se presenta como escenario de las próximas elecciones, del próximo circo electoral PP-PSOE que teñirá, si no hay vuelco de por medio, a todo el país del azul-gaviota que frecuenta Españistán.
¿Es esta nuestra Andalucía? ¿Esta es la Andalucía que nos dejó el cuerpo inerte de Caparrós? ¿La Andalucía que han cultivado con su sudor y lágrimas nuestros TRABAJADORES con sus azadas, sus guadañas y rastrillos? ¿La Andalucía que convivió con tartessos, romanos, bárbaros, musulmanes, cristianos y ateos? ¿La Andalucía de García Lorca, de los Machado, Séneca, Alberti, Sabina y demás?
Pues no, esta no es nuestra Andalucía, no es mi Andalucía. Esta Andalucía vitorea a la nobleza, se calla ante la corrupción y permanece helada ante los hachazos que otros le asestan. La mancillada Andalucía que hoy padecemos agacha la cabeza y asiente como un borrego más. Esta Andalucía da vergüenza. Apenas a un mes de sus elecciones autonómicas las encuestas nos dicen que el pueblo andaluz sucumbe ante quienes tienen la corrupción como tarea diaria y el recorte al trabajador, al jornalero, como doctrina. Andalucía, los andaluces, tienen mucho mucho que cambiar. No pueden agachar la cabeza, o seguirán siendo golpeados; no pueden cerrar los ojos pues seguirán siendo atracados. Los andaluces, Andalucía, deben despertar, dar un golpe encima de la mesa y decirle al mundo que su pueblo está ahí, que ni olvida ni perdona, que no se callará ante las injusticias que le rodea y que la empobrecen.
Y hasta entonces en Andalucía crecerá el paro, será objeto de burlas y no tendrá más cultura que la que otros le imponen. Y Sabina seguirá dando sus conciertos por sudamérica.
¿Es esta nuestra Andalucía? ¿Esta es la Andalucía que nos dejó el cuerpo inerte de Caparrós? ¿La Andalucía que han cultivado con su sudor y lágrimas nuestros TRABAJADORES con sus azadas, sus guadañas y rastrillos? ¿La Andalucía que convivió con tartessos, romanos, bárbaros, musulmanes, cristianos y ateos? ¿La Andalucía de García Lorca, de los Machado, Séneca, Alberti, Sabina y demás?
Pues no, esta no es nuestra Andalucía, no es mi Andalucía. Esta Andalucía vitorea a la nobleza, se calla ante la corrupción y permanece helada ante los hachazos que otros le asestan. La mancillada Andalucía que hoy padecemos agacha la cabeza y asiente como un borrego más. Esta Andalucía da vergüenza. Apenas a un mes de sus elecciones autonómicas las encuestas nos dicen que el pueblo andaluz sucumbe ante quienes tienen la corrupción como tarea diaria y el recorte al trabajador, al jornalero, como doctrina. Andalucía, los andaluces, tienen mucho mucho que cambiar. No pueden agachar la cabeza, o seguirán siendo golpeados; no pueden cerrar los ojos pues seguirán siendo atracados. Los andaluces, Andalucía, deben despertar, dar un golpe encima de la mesa y decirle al mundo que su pueblo está ahí, que ni olvida ni perdona, que no se callará ante las injusticias que le rodea y que la empobrecen.
Y hasta entonces en Andalucía crecerá el paro, será objeto de burlas y no tendrá más cultura que la que otros le imponen. Y Sabina seguirá dando sus conciertos por sudamérica.
viernes, 24 de febrero de 2012
Mordisco al periodismo.
Vaya, ¿cómo empezar?
Si esto fuese un blog sobre noticias, no tendría más que comentar los hechos del día. (Parece que traen a España el tesoro que rescató el Odyssey de las aguas). Si esto fuese sobre mi vida les hablaría de que acabo de descorchar una botella de Pepsi, que tengo Los Simpsons de fondo y que estoy solo en el salón de mi piso alquilado, sin compañeros que me distraigan. Pero esto va de contar sílabas y demás historias.
Y hoy no hay historia más traumática que el cierre de Público en su edición papel. No hablaré sobre los profesionales que pierden su empleo, ni sobre el periódico en sí. Tampoco seré de los que digan que lo compraba diariamente, porque no es así. Lo leía en su edición digital día tras día. La mayoría de cosas por enlaces que me llegaban de aquí y de allá. Lo grave del asunto es que se pierde un medio de comunicación –uno más– y con esto perdemos todos. O al menos todos los ciudadanos que queremos ser libres, que tenemos conciencia y que queremos informarnos de la realidad. No con esto os voy a decir que Público sea la verdad absoluta, ni la panacea ni nada que se le parezca. Pero la pluralidad se pierde. Se pierde el punto de vista de este medio progresista, de izquierdas, quedándonos sólo ya con medios de otra línea editorial, de otro palo que dirían algunos. Y lo peor es ver como medios de la derecha se alegran. ¿Quién es tan miserable como para alegrarse de un mal ajeno? Nunca podría alegrarme del cierre de un medio de comunicación. Mejor uno malo que ninguno, como bien he leido hoy en Twitter. Aunque estos medios, dicho sea de paso, tengan varios casos de manipulación a sus espaldas. Pero ese no es el tema. Un periódico, una alternativa, ha cerrado y todos los ciudadanos nos quedamos sin otra visión del mundo. Y más gente al paro. Y otro palo al periodismo.
Si esto fuese un blog sobre noticias, no tendría más que comentar los hechos del día. (Parece que traen a España el tesoro que rescató el Odyssey de las aguas). Si esto fuese sobre mi vida les hablaría de que acabo de descorchar una botella de Pepsi, que tengo Los Simpsons de fondo y que estoy solo en el salón de mi piso alquilado, sin compañeros que me distraigan. Pero esto va de contar sílabas y demás historias.
Y hoy no hay historia más traumática que el cierre de Público en su edición papel. No hablaré sobre los profesionales que pierden su empleo, ni sobre el periódico en sí. Tampoco seré de los que digan que lo compraba diariamente, porque no es así. Lo leía en su edición digital día tras día. La mayoría de cosas por enlaces que me llegaban de aquí y de allá. Lo grave del asunto es que se pierde un medio de comunicación –uno más– y con esto perdemos todos. O al menos todos los ciudadanos que queremos ser libres, que tenemos conciencia y que queremos informarnos de la realidad. No con esto os voy a decir que Público sea la verdad absoluta, ni la panacea ni nada que se le parezca. Pero la pluralidad se pierde. Se pierde el punto de vista de este medio progresista, de izquierdas, quedándonos sólo ya con medios de otra línea editorial, de otro palo que dirían algunos. Y lo peor es ver como medios de la derecha se alegran. ¿Quién es tan miserable como para alegrarse de un mal ajeno? Nunca podría alegrarme del cierre de un medio de comunicación. Mejor uno malo que ninguno, como bien he leido hoy en Twitter. Aunque estos medios, dicho sea de paso, tengan varios casos de manipulación a sus espaldas. Pero ese no es el tema. Un periódico, una alternativa, ha cerrado y todos los ciudadanos nos quedamos sin otra visión del mundo. Y más gente al paro. Y otro palo al periodismo.
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